05 de gener 2012

VIATJANT PEL MÓN

Al llegar al bus se cerraban las puertashice un gesto al conductor pero me ignoró, lo había perdido. Al levantar la vista vi que había otro justo detrás y una larga cola. Me fijé en el cartel, Aeropuerto T1, no todo estaba perdido, me situé en último lugar. Detrás de mí Plaça Catalunya, una mirada, una sonrisa y ya estaba en el bus. 


Menuda, pelo rojizo, rasgos elegantes a pesar de su atuendo deportivo, intentaba alcanzar la parte superior del estante para depositar su equipaje. Esperé detrás de ella para dejar el mío. Hizo una mueca, -ésto no es para nosotras, te ayudo?-dije mientras sostenía una parte de su maleta. Primero la suya, luego la mía y nos sentamos una detrás de la otra. Se reclinó hacia la ventana, parecía buscar conversación. Le pregunté si sabía cuánto tardaba el bus y me dijo que nunca lo había calculado, le dije que mi avión salía a las cinco, ella contestó que el suyo a las cinco y cuarto.
Pasaba de la sonrisa al enfado según iba relatando su viaje. Las expresiones de su cara iban cambiando a la misma velocidad que sus palabras, mientras yo intentaba adivinar cuántos años podría tener. Me contó que había venido a pasar unos días con sus padres, ya mayores, que vivían en Mataró. Sonreí y le dije que no hacía mucho había estado allí buscando un tesoro, pero que no pude quedarme mucho tiempo...sus ojos se abrieron más y preguntó- un tesoro y lo has encontrado?- sonreí de nuevo. Que vivía en Ibiza y que había aprovechado para recoger unas cosas de su hija, que a su partida había ido como loca intentando localizar su vuelo, porque cambiaron la compañía y no salía en la pantalla, que ella protestó energicamente (no me extrañaba)...que ya no era como antes cuando el tren llegaba de Mataró hasta el mismo aeropuerto...que había encontrado, en uno de sus viajes, un rinconcito dentro del recinto, después de pasar controles para poder fumar, justo detrás del McDonal´s  y que eso era un alivio para tantas horas de espera. En la última parada dentro del casco urbano, me informó que ya íbamos directas a la terminal, sin más paradas.Llegamos y, como antes, nos ayudamos para bajar las maletas. Una vez dentro de la terminal fuimos al panel de información. Ahí nos separábamos momentaneamente, dijo -luego nos vemos en el jardín de fumadores-  y me guiñó un ojo.
Una vez facturada la maleta y pasado el control, tenía a mi disposición más de una hora. Fuí en busca del lugar relatado por aquella mujer para seguir atrapada en su magia, estaba al otro lado de mi zona de embarque, pero tenía tiempo suficiente para poder compartir con ella más vivencias. Estuve mirando por la zona de comida, me había dicho que estaba sin probar bocado desde la mañana. Salí al jardín, algunos jóvenes hablando de sus cosas, comiendo bocatas que a esas horas eran manjares de los Dioses, otros fumando...
Me senté en un banco y estuve mirando la zona, un pequeño espacio acogedor y al aire libre. Se iban formando nubes, empezaba a refrescar, me puse la chaqueta, estuve curioseando entre los papeles de mi bolso, miré el reloj...hora de volver a casa.
Sin rastro de la mujer de pelo largo rojizo, mirada curiosa y sonrisa mágica.
                                                                                                        -sa lluna- 


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